Los niños aprenden a leer cuando suceden dos cosas:
- Reconocen las palabras escritas.
- Hay comprensión del lenguaje oral.
Cada uno de estos dos elementos requiere un conjunto de habilidades específicas:
Reconocen las palabras escritas:
- Consciencia fonológica
- Fonética y habilidades de decodificación
- Reconocimiento automático de palabras comunes
- Capacidad de leer palabras comunes fonéticamente irregulares
Hay comprensión del lenguaje oral:
- Conocimiento del vocabulario
- Conocimiento de fondo
- Oración de comprensión (sintáctica)
- Entender el lenguaje figurado, como las metáforas, los símiles y las expresiones idiomáticas.
El reconocimiento de palabras y la comprensión del lenguaje oral no son igualmente importantes en todas las etapas de la lectura.
En los primeros años, el reconocimiento de palabras es especialmente relevante.
En esta fase, los niños aprenden fonética y desarrollan la capacidad de leer palabras comunes a la vista.
Estas habilidades establecen un límite en la comprensión lectora.
Incluso si un niño comprende bien el lenguaje oral, no puede aplicar esa comprensión si no reconoce suficientes palabras.
Cuando los niños dominan el reconocimiento de palabras, su crecimiento cambia de enfoque.
La lectura comienza a depender más de la comprensión del lenguaje que de la decodificación.
Este cambio suele ocurrir alrededor del tercer o cuarto grado
En ese momento, los niños ya leen con precisión y de forma automática.
Esto les permite concentrarse en el significado del texto.
La lectura se convierte en una herramienta para aprender historia, ciencia y otros temas.
El progreso depende más de habilidades de comprensión que del reconocimiento de palabras.
Jeanne Chall (1983) llamó a este cambio de “aprender a leer” a “leer para aprender”.
Sin embargo, algunos niños pueden seguir teniendo dificultades con la decodificación después del tercer grado.
Expertos como Linnea Ehri (1991, 2005) han descrito etapas del desarrollo lector.
Estas fases se relacionan con expectativas típicas según la edad y el grado escolar.
PREJARDÍN
En esta etapa, muchos niños no comprenden el principio alfabético.
Tampoco entienden que las palabras deben decodificarse observando letras y patrones.
Un niño puede reconocer la palabra “PARE” por la forma de la señal.
Sin embargo, no la reconocerá en un texto sin el contexto visual.
Esta fase se denomina prealfabética.
Los niños pueden reconocer algunas letras, especialmente las de su nombre.
También comienzan a entender conceptos básicos de lectura.
Por ejemplo, identifican la portada de un libro o distinguen texto de imágenes.
Estos aprendizajes son más comunes en niños de 3 a 5 años con exposición a la lectura.
Además, desarrollan conciencia fonológica básica, como rimar o jugar con sonidos.
FIN DEL JARDÍN (alrededor de los 6 AÑOS)
Al final del jardín, los niños reconocen casi todas las letras.
Pueden nombrarlas y asociarlas con sus sonidos, especialmente las consonantes.
Sin embargo, aún tienen dificultades con patrones de letras más complejos.
Pueden confundir palabras similares y no observar todas las letras al leer.
Dependen mucho de la primera y última letra de una palabra.
Esta etapa se llama alfabético parcial.
En la escritura, cometen errores como omitir sonidos o alterar el orden.
También dependen del contexto visual o de la oración para comprender.
Su comprensión oral es mucho mayor que su comprensión lectora.
FIN DE PRIMER GRADO (alrededor de los 7 AÑOS)
En esta etapa, los niños pueden decodificar muchas palabras.
Algunas palabras comunes ya se reconocen automáticamente.
Aun así, necesitan aplicar estrategias de decodificación en palabras nuevas o largas.
Esta fase se conoce como alfabético completo.
La escritura mejora, ya que representa todos los sonidos, aunque con errores.
Por ejemplo, pueden escribir “basra” en lugar de “basura”.
Dependen menos del contexto visual para leer.
Sin embargo, la comprensión oral sigue siendo superior a la lectora.
FIN DE SEGUNDO GRADO (alrededor de los 8 AÑOS)
Los niños mejoran en la lectura de palabras largas y desconocidas.
Pueden leer palabras con doble consonante y varias sílabas.
También reconocen patrones comunes como prefijos y sufijos.
Esto hace la lectura más rápida y automática.
Esta etapa se llama alfabético consolidado.
Se caracteriza por una rápida mejora en la fluidez lectora.
El conocimiento de patrones también mejora la ortografía.
TERCERO Y CUARTO GRADO (alrededor de 9–10 AÑOS)
En esta etapa, los niños dominan la decodificación de la mayoría de palabras.
Pueden leer palabras desconocidas con rapidez y precisión.
También reconocen automáticamente muchas palabras comunes.
La fluidez lectora está bien establecida en textos adecuados al grado.
El vocabulario y la comprensión aumentan en complejidad.
El conocimiento de morfemas ayuda a entender nuevas palabras.
Por ejemplo, “geo” significa tierra y “astro” significa estrella.
Esto facilita comprender palabras relacionadas como geología o astronomía.
Los niños utilizan estrategias de comprensión como resumir, inferir y cuestionar.
También aplican estrategias cuando no entienden, como releer o buscar palabras.
Aprenden a adaptar su lectura según el propósito y el tema.
Además, reconocen diferencias entre textos informativos y narrativos.
La comprensión lectora comienza a depender más del lenguaje oral y del conocimiento previo.
BACHILLERATO
La lectura se convierte en una herramienta clave para aprender en todas las áreas.
Se utiliza en ciencias, historia y estudios sociales.
Las habilidades de comprensión continúan desarrollándose.
Los estudiantes integran información de múltiples fuentes.
También comparan puntos de vista y analizan temas complejos.
La comprensión lectora y oral se iguala alrededor de los grados 7 u 8.
En algunos casos, la lectura puede superar la comprensión oral.
El lenguaje oral sigue siendo importante, especialmente para estudiantes con dificultades.
Por ejemplo, quienes tienen dislexia pueden aprender mejor escuchando.
En esta etapa, la lectura es una fuente clave de vocabulario y conocimiento.
Las palabras complejas aparecen más en textos que en el habla cotidiana.
Los buenos lectores leen más y adquieren más vocabulario.
Las diferencias en hábitos de lectura pueden ser muy grandes.
Por ejemplo, algunos estudiantes leen en dos días lo que otros leen en un año.
Esto impacta directamente el desarrollo del lenguaje y la comprensión.
Por esta razón, la intervención temprana en dificultades lectoras es fundamental.
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Referencias
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Diana Pineda es una emprendedora, educadora y autora apasionada por reinventar la educación para la próxima generación. Es la fundadora de Rhema E-School y de NovaQuest Academy. Tiene una maestría en Administración de Empresas (MBA) en Mercadeo de la Universidad de Greenwich, en Inglaterra. Es egresada de la Universidad Externado de Colombia con una licenciatura en Finanzas y Relaciones Internacionales y especialista en Pedagogía y Didáctica por la Universidad de Medellín.