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Escoger un colegio para tu hija o hijo no es fácil. Hay mucha presión social y familiar, así como muchos factores qué decidir—costos, distancia, reputación del colegio y demás.

Muchas veces nos hacen creer que un buen colegio es definido por puntajes altos en las pruebas estatales o en la tasa de estudiantes que entra a las mejores universidades. Pero la educación es mucho más que eso.

Una de las cosas que debes mirar a la hora de escoger un colegio es el balance del currículo, o sea, lo que los niños van a aprender. Asegúrate que exista un balance en el pénsum del colegio que estás considerando para la educación de tus pequeños.

La mayoría de colegios se enfoca simplemente en preparar sus estudiantes para las pruebas estatales (las pruebas SABER y el ICFES en Colombia), pues su propia evaluación de calidad y hasta el presupuesto (para las escuelas públicas) depende de los resultados de esas pruebas. Así que el currículo se reduce a los temas evaluados en esas pruebas—principalmente matemáticas, lenguaje y ciencias. Pero las artes, las humanidades y el deporte son tan importantes como esas materias. Así que cuando estés buscando un colegio, busca que esas materias también tengan presencia importante en el currículo.

Recuerda que en la vida tus hijos necesitarán más habilidades que poder responder las preguntas de un examen. En realidad queremos una educación integral, que potencialice sus habilidades—no sólo académicas sino artísticas y físicas.

Lo segundo que debes buscar es la calidad de la educación. Esa calidad no se mide solamente con los exámenes y calificaciones sino con el acompañamiento que se le da a cada estudiante, con la forma en que los motivan y se aseguran que están avanzando. Pregunta a los directivos y profesores cómo miden el desarrollo del estudiante y si tienen claro que este va más allá de una calificación.

Tercero, mira el ambiente físico del colegio. ¿Qué hay en las paredes? ¿Exhiben el arte y los trabajos de los estudiantes? ¿Qué mensajes e información reciben de su ambiente? Esto habla muchísimo de la cultura del colegio, de los valores que promueven. Mira si la arquitectura, la iluminación y los salones son aptos para aprender y desarrollar la creatividad o si por el contrario parece una cárcel. Ese es el lugar donde tu hija pasará gran parte de sus días por muchos años, así que es algo a considerar.

Cuarto, fíjate cuál es el enlace entre el colegio y la comunidad donde está. La educación no puede aislarse de su contexto social y por eso el colegio debe enriquecerse y enriquecer a la comunidad—ya sea el barrio o la ciudad donde está. Una educación que se da sólo entre cuatro paredes es una educación sesgada e irrelevante.

Entre mejor entiendas a tu hijos, mejor sabrás qué es lo que necesitan y les gustaría en un colegio. Tu relación con tu hijo o hija es muy importante y nadie le conoce mejor que tú.

Mira lo que hace tu hijo. Muy seguramente es es su pasión y su talento. Haz el ejercicio y seguro que te sorprenderás.

Así que la quinta clave es pensar en sus necesidades y gustos, ponerte en su lugar. No pienses en tus propias experiencias cuando fuiste al colegio, pues el ambiente de los colegios de hoy no es el mismo al que tú te enfrentaste. Y el mundo tampoco. Así que evalúa si el colegio que estás considerando realmente va a preparar a tu hijo para el mundo del mañana o sigue siendo parte del sistema educativo arcaico que hemos tenido desde la era industrial.

¿Qué es lo que quieres para tu hijo o hija cuando tenga 18 años? Piensa en ese momento, en esa meta. Luego escoge un colegio que les ayude a lograr esa meta.

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